El Dilema del Innovador


En el mundo laboral, el cambio y la adaptabilidad son temáticas tan frecuentemente mencionadas que son ya parte de una cultura que en apariencia se prepara constantemente para el cambio y la innovación.

Ya sea en el ámbito tecnológico, el empresarial o bien en el mundo de la economía, el cambio es una constante que permea todas las áreas sin excepción y por consecuencia crea un impacto. La diferencia entre cada ente de los sectores mencionados anteriormente (y muchos otros más) es cómo reaccionan ante aquello que no tienen control. ¿Se preparan para el cambio o son quienes marcan la pauta para la innovación?

La clave principal parecería basarse en algo similar al viejo refrán: “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, es decir quien no innova, no avanza. Sin embargo, a lo largo del tiempo, se han visto icónicos ejemplos de empresas cuyas decisiones se basaron en negar la innovación y hoy son sólo el fantasma de lo que en algún momento fueron o bien no son nada.

Está de más describir las caídas de Kodak y Blockbuster, dos empresas que hoy sólo son un eco de lo que un día fueron. ¿Qué hicieron mal al innovar? ¿Su negación al cambio fue lo que las derrumbó? ¿Sucumbieron ante el dilema del innovador?

Clayton Christensen describe el dilema del innovador, es un término donde explica que, las empresas son sorprendidas por las transformaciones del mercado y se encuentran en la dificultad de adoptar las nuevas tendencias pues, significaría atacar su propio negocio (Bercovici, 2018).

Un reciente ejemplo involucra a la compañía más valiosa del mundo, Apple. En 2010 Steve Jobs se negaba a aceptar la idea de una variedad smartphones de gran pantalla, por dos razones. La primera trataba sobre la facilidad de uso, afirmando que el tamaño ideal para el dispositivo era que cupiera en una mano y fuera completamente manejable. En segundo lugar, no le convenía lanzar un teléfono de grandes dimensiones porque significaría la baja de ventas de un producto ya existente, el iPad.

Sus competidores pensaban diferente, dando prioridad a la experiencia y el entretenimiento sobre la facilidad de uso. Al mismo tiempo que consideraban darle al usuario un solo dispositivo para satisfacer sus necesidades.

Es entonces que se muestra una situación en la que la innovación define el destino de una empresa. No solamente el negocio está en la línea roja, sino también los intereses económicos.

Por otra parte, Christensen habla sobre un contraste en el que las empresas más pequeñas y de creación más reciente encuentran mayor facilidad en dar ideas o crear productos que irrumpen los paradigmas actuales.

¿La razón? Dichas empresas tienen mayor facilidad para innovar porque dejan a un lado el miedo de perder. Tiene poco para perder en comparación con empresas establecidas cuyas raíces están tan arraigadas en métodos comprobados y cuestiones económicas que, no pueden tan simple y sencillamente romper con sus propios paradigmas establecidos.

Las grandes empresas simplemente no se atreven a innovar por miedo a irrumpir en su propio negocio de gran escala (Suster, 2010). La innovación es algo que debe venir del exterior. Innovar no sólo es crear cambios en una industria, ni encontrar y satisfacer las necesidades de determinados nichos de la sociedad, es encontrar también el modo de adaptar un pensamiento colectivo al cambio y no únicamente a la preparación de lo desconocido.

¿Hay una solución?

Si bien, se antoja difícil que las grandes empresas salgan de su patrón, la solución más viable para seguir fomentando su crecimiento (tanto intelectual como económico) es invertir en una siguiente generación de innovadores. De tal modo que se empleen los recursos económicos en ideas que sean la pauta para la innovación del mañana, sin descuidar el crecimiento de la propia empresa.

Referencias

Lepore, J. (23 de Junio de 2014). The Disruption Machine. Recuperado el Enero de 2018, de The New Yorker: https://www.newyorker.com/magazine/2014/06/23/the-disruption-machine

Bercovici, J. (23 de Enero de 2018). https://www.inc.com/jeff-bercovici/facebook-innovators-dilemma.html?cid=sf01001&sr_share=twitter. Recuperado el Enero de 2018, de Inc.: https://www.inc.com/jeff-bercovici/facebook-innovators-dilemma.html?cid=sf01001&sr_share=twitter

Shaughnessy, H. (27 de Junio de 2014). What Did The Innovator's Dilemma Get Wrong? Recuperado el Enero de 2018, de Forbes: https://www.forbes.com/sites/haydnshaughnessy/2014/06/27/what-did-innovators-dilemma-get-wrong/

Suster, M. (3 de Noviembre de 2010). Understanding How The Innovator’s Dilemma Affects You. Recuperado el Enero de 2018, de Both Sides: https://bothsidesofthetable.com/understanding-how-the-innovator-s-dilemma-affects-you-75563219a58d

Thrasyvoulou, X. (s.f.). Understanding the Innovator’s Dilemma. Recuperado el Enero de 2018, de Wired: https://www.wired.com/insights/2014/12/understanding-the-innovators-dilemma/

#innovación

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