3 formas de evitar la sobrecarga de información


Artículos, redes sociales, notificaciones, una bandeja de entrada llena o exceso de trabajo, hoy en día, las razones son suficientes para experimentar al menos una vez una sobrecarga de información. ¿Qué tan dañino puede ser dicho fenómeno y cómo evitarlo?

En ocasiones, la tecnología puede ser más un agobio que una ayuda. La constante entrada de información de diversas fuentes y con diversas temáticas, pueden ser el inicio de una avalancha de novedades.

Hoy en día, un teléfono móvil no sólo es capaz de abrumar con llamadas, también con correos, tweets, publicaciones de Facebook, material de lectura y audiovisual, entre otros. Por lo que cualquier tipo de información está al alcance de nuestras manos, haciendo inevitable el no prestarle atención.

El cerebro representa un dos por ciento del volumen total del cuerpo, sin embrago, consume el 20 por ciento de la energía que el cuerpo requiere (Pillay, 2017). Por lo que la abrupta y vasta cantidad de información provoca una exigencia mayor y un gasto menos efectivo de la energía total del cuerpo.

Dicha sobrecarga resulta en un impacto negativo a la productividad y la salud, provocando diversos males como podría ser la “parálisis por análisis” (Peterson, 2015), es decir, la inhabilidad de tomar acción causada por la cantidad de opciones, opiniones e información que se debe atender. Dicho efecto, da pie a la disminución de productividad, y en ocasiones falta de concentración. Y en los peores casos, la simple incapacidad de recibir más información por dificultad de procesar la existente.

Ante tal situación, el cerebro busca formas para disminuir la presión, y en ocasiones, dichos métodos no son los más viables, por ejemplo, al recurrir al multitasking. Querer cubrir más de una labor de manera simultánea podría parecer una buena opción para depurar el quehacer, sin embargo, es más dañino que benéfico.

La entrada constante de información, también representa una exigencia a una acción o un efecto (Levitin, 2015) Para cada estímulo, debe haber una respuesta: si llega un correo nuevo, debe ser contestado; si aparece una notificación de Facebook, debe ser vista. La sobre carga de información no sólo trata de cuánta información entra, sino también de la cantidad de decisiones que deben ser tomadas para cubrir dichos estímulos.

Decidir ver esa notificación o no; contestar el correo o no; de todos los deberes cuál tiene mayor prioridad y cuál puede ser delegado u olvidable. Cada decisión es una exigencia más al cerebro que, de por sí se encuentra bastante ocupado con la información que debe procesar.

Continuar con la sobrecarga es presionar el cerebro más allá de sus capacidades con un gasto de energía que bien podría ser ocupada en algo más productivo. ¿es posible evitar la sobrecarga? Sí lo es. A continuación, presentamos algunos consejos:

Evitar la entrada excesiva de información

Si la problemática se origina de los correos o notificaciones, lo más recomendable es cerrarlo o bloquearlas. Al menos durante el tiempo en el que se debe resolver el resto de información excedente. Dedicarle un tiempo específico a atenderlos ayudará a despejar espacio para tareas inmediatas y priorizar.

Evitar ante todo el multitasking (Shin, 2014)

Como ya se mencionó anteriormente, el multitasking puede parecer una opción viable para aumentar la productividad, sin embargo, es más una ilusión que una realidad.

Organizar la entrada de información

De toda la información que llega al cerebro, lo más probable es que no toda sea necesaria. Saber racionar la información de valor requiere de la aplicación de filtros que permitan diferenciar lo relevante de lo que tiene menor prioridad (The Economist, 2011), para así sólo tomar en cuenta lo necesario y no dejarse agobiar por algo que bien podría ser desechado.

La solución no siempre puede ser evitar la información, más bien volver más eficiente su almacenaje en el cerebro, para así aprovechar al máximo sus funciones sin llegar a fatigarlo.

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Referencias

Levitin, D. J. (18 de Enero de 2015). Why the modern world is bad for your brain. Recuperado el Junio de 2017, de The Guardian: https://www.theguardian.com/science/2015/jan/18/modern-world-bad-for-brain-daniel-j-levitin-organized-mind-information-overload

Peterson, S. (9 de Octubre de 2015). Overwhelmed? Here’s How to Overcome Information Overload. Recuperado el Junio de 2017, de The Huffington Post: http://www.huffingtonpost.com/sarah-peterson/overwhelmed-heres-how-to-_b_8265428.html

Pillay, S. (7 de Junio de 2017). The Ways Your Brain Manages Overload, and How to Improve Them. Recuperado el Junio de 2017, de Harvard Business Review: https://hbr.org/2017/06/the-ways-your-brain-manages-overload-and-how-to-improve-them

Shin, L. (14 de Noviembre de 2014). 10 Steps To Conquering Information Overload. Recuperado el Junio de 2017, de Forbes: https://www.forbes.com/sites/laurashin/2014/11/14/10-steps-to-conquering-information-overload/#5303ce617b08

The Economist. (30 de Junio de 2011). Too much information. Recuperado el Junio de 2017, de The Economist: http://www.economist.com/node/18895468

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