Multitasking, ¿beneficio o perjuicio?


En algunos ámbitos, la destreza del multitasking es celebrada y en ocasiones requerida, sin embargo su uso es resultado de mayores errores que beneficios.

Hoy, uno de los principales factores que caracterizan a la sociedad (y estereotipan a los más jóvenes) es la “habilidad”, más bien insistencia, por hacer multitasking, con el objetivo de terminar más tareas de manera más rápida. La crítica ha surgido, asignando culpas a los medios digitales y las nuevas formas de comunicación, sin embargo no es un fenómeno nuevo o reciente.

Desde ya hace mucho tiempo, el multitasking está presente en la vida diaria, pero la diferencia entre las actividades de antes y las de ahora radica en la dificultad y el número de tareas que se intentan realizar en un sólo esfuerzo. Actividades que van desde caminar mientras se está inmerso en una conversación, hasta querer terminar dos trabajos al mismo tiempo que se responden los correos del día y se escucha algo de música.

Es cierto, la era digital ha dado las herramientas que facilitan el multitasking, pero solamente son un medio. La mentalidad actual de la sociedad es la que encuentra – o crea – un apuro y una necesidad por culminar el mayor número de actividades posibles en el menor tiempo.

Entonces, ¿es justo condenar el multitasking?

En parte, no lo es. Existe un estudio que comprueba que aquellos acostumbrados al multitasking a través de los medios digitales, son mejores integrando información proveniente de múltiples sentidos (la visión y el oído), cuando se les pide que realicen una actividad en específico (Lui & Wong, 2012). De tal modo se muestra que sí hay un resultado positivo del multitasking, sin embargo son más los contras que los pros.

Por otra parte, un estudio relaciona el rendimiento y la precisión de las actividades realizadas, mostrando una pérdida de exactitud al hacer multitasking (Adler & Benbunan-Fich, 2012). En cuanto al aprendizaje, otro estudio mostró que los estudiantes que usaban sus ordenadores durante clase disminuyeron su capacidad de memorización del contenido de lectura con respecto a quienes se les limitó el uso de los medios digitales (Hembrooke & Gay, 2003).

Al hacer multitasking, más que realizar varias cosas a la vez, se cambia constantemente de actividades. Dicho cambio se da en una región justo detrás de la frente, en el córtex prefrontal del cerebro, el cual se divide en dos partes: la posterior y la anterior. La posterior se encarga de mantener metas a largo plazo y su cumplimiento, mientras que la anterior permite retomar el hilo de una actividad que se había suspendido antes, dando la sensación de multitasking que en realidad es un procesamiento secuencial (Wallis, 2006). Es decir, no se hacen varias cosas a la vez, sino que las acciones se interrumpen y se vuelven a retomar de manera sucesiva.

De tal modo que las interrupciones dan pie a la desconcentración en las actividades, reduciendo la productividad hasta en un 40 por ciento (Naish, 2009). Cada que se retoma alguna de las múltiples tareas, es necesario tomar un tiempo para volver a agarrar el hilo de las ideas y el flujo de trabajo (Neidlinger, 2014).

A pesar de creer que hacer muchas actividades en un sólo momento puede aumentar la eficiencia del trabajo en un menor tiempo, la ciencia demuestra que la habilidad humana para realizar multitasking es severamente limitada, siendo la velocidad de procesamiento de información del cerebro una de las principales razones del porqué. Entonces, la mejor manera de mejorar la eficiencia al trabajar, es concentrándose en una sola actividad a la vez, dejando a un lado cualquier distracción posible.

Referencias

Lui, F., & Wong, A. (Agosto de 2012). Does media multi-tasking always hurt? A positive correlation between multitasking and multisensory integration. Psychon Bull Rev., 19(4), 647-653.

Adler, R., & Benbunan-Fich, R. (Febrero de 2012). Juggling on a high wire: Multitasking effects on performance. International Journal of Human-Computer Studies, 70(2), 156–168.

Hembrooke, H., & Gay, G. (Septiembre de 2003). The laptop and the lecture: The effects of multitasking in learning environments. Journal of Computing in Higher Education, 15(1), 46–64.

Naish, J. (11 de Agosto de 2009). Is multi-tasking bad for your brain? Experts reveal the hidden perils of juggling too many jobs. Recuperado en Octubre de 2016, de Daily Mail: http://www.dailymail.co.uk/health/article-1205669/Is-multi-tasking-bad-brain-Experts-reveal-hidden-perils-juggling-jobs.html

Neidlinger, S. (19 de Noviembre de 2014). The Horrifying Truth About Multitasking And Productivity. Recuperado en Octubre de 2016, de CoSchedule Blog: http://coschedule.com/blog/multitasking-and-productivity/

Wallis, C. (27 de Marzo de 2006). The Multitasking Generation. Recuperado en Octubre de 2016, de TIME: http://www.balcells.com/blog/images/articles/entry558_2465_multitasking.pdf

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